Las bacterias orales afectan a las paredes de los vasos sanguíneos, provocando una respuesta inflamatoria del organismo. Se liberan sustancias llamadas mediadores inflamatorios, los cuales pueden dañar la pared de las arterias, facilitando la formación de placa (ateromas) que tapona las arterias y lleva a patología cardiovascular (infarto del miocardio).